
Asesoría y styling · Bogotá · 2025
Apartamento con vista a los árboles
Un apartamento que ya estaba bien construido pero no terminaba de sentirse propio. No hubo obra: hubo criterio. Redistribuimos lo que ya había, sumamos las piezas que faltaban y le devolvimos el protagonismo a lo único que no se puede comprar — la vista a los árboles.
La sala tenía todo mirando hacia adentro. Lo primero fue girarla: el sofá contra el muro ciego, los asientos livianos hacia el ventanal, y nada por encima de la altura del respaldo. Desde el primer día la vista dejó de ser un fondo y pasó a ser el centro.
Las mesas de centro las hicimos a medida en roble macizo: dos módulos bajos, de tapa ancha y base maciza, que se usan pegados como una sola superficie o separados cuando hay más gente. Son las únicas piezas nuevas de estructura en todo el proyecto.
El resto fue textil y color: una butaca a rayas que rompe la calma sin gritar, cojines en lino y lana, un tapete de fibra que amarra la zona social. Cuando la paleta se sostiene, sumar un patrón fuerte no desordena.
En la habitación bajamos el ruido: espaldar tapizado en lino de tono arena, ropa de cama en capas de blanco y greige, y un solo acento de color. Nada más. Las habitaciones se disfrutan por lo que se quita, no por lo que se pone.





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